Manzanillo, es el único municipio que ha eliminado la utilización de una fosa común, es decir que los restos humanos que no son reclamados tienen gavetas y un entierro formal en el Cementerio Teresa S. Escobar, esto surge “por el dolor, por la empatía, por humanismo”, así lo manifestó la presidenta Griselda Martínez.
Adelantándose al concepto de “cementerio forense” y estableciendo una estrategia visionaria en la materia, el Ayuntamiento de Manzanillo ha innovado en el manejo y organización de su cementerio; trata con humanidad los restos de las personas que están en calidad de “no identificados”.
La alcaldesa recordó, que hace 3 años y medio cuando recibió la administración municipal había un desorden generalizado y el panteón no era la excepción, “era una morgue colapsada, se generaban quejas de los vecinos por los malos olores que de ahí se desprendían. Había refrigeradores con cuerpos porque no tenían dónde depositarlos”. Por ello habilitamos un área especial en las instalaciones del panteón para enterrar los cuerpos que entregaba la Fiscalía General del Estado como personas “no identificadas”. Decidimos no revolverlos, ni tirarlos en una fosa común, pues pensamos que si un día alguien los buscaba podríamos encontrarlo y entregarlo a sus seres queridos”.



