Al encabezar a la ceremonia cívica con motivo del 160 aniversario de la Batalla de Puebla, y al participaron escoltas de instituciones educativas, de la Dirección General de Seguridad Pública y Policía Vial y de la Secretaría de Marina Armada de México, la presidenta Griselda Martínez hizo una relatoría de la hazaña que Ignacio Zaragoza hizo por México en defensa de los franceses, “gesta heroica que todos debemos tener en la memoria”.

Recapituló las cartas que Ignacio Zaragoza enviaba al presidente Benito Juárez antes, durante y después de tales momentos bélicos, misivas de las que dijo Paco Ignacio Taibo II las dio a conocer tras leer ese capítulo de la historia de nuestro país.

En el orden cronológico, comenzó la relatoría cuando en octubre de 1861 el presidente Benito Juárez anunció que no pagaría una deuda de 80 millones de pesos, repartida en Inglaterra, Francia y España, motivo por el cual deciden invadir nuestro país enviando a 9 mil 489 soldados, mientras que Ignacio Zaragoza disponía de 5 mil hombres “muchos sin zapatos se organizó para hacer frente a los invasores”.

De Zaragoza destacó ser un hombre humilde, que vestía de forma sencilla, “no usaba uniforme tradicional, no buscaba rangos, buscaba no parecerse a los del pasado, él representaba al ejército del pueblo”. Indicó que se replegó en Puebla sin recibir apoyo de la “oligarquía poblana”, ni económico, ni alimentario. “En cambio los conservadores apoyaron a los franceses. Pero los conservadores, los reaccionarios siempre han sido así, traidores a la patria, sólo hay que tenerlos bien identificados, pues alguna veces se hacen pasar por liberales y de izquierda, pero la verdad siempre se impone”.

Ante, esa postura de mexicanos contra mexicanos, relató la alcaldesa, que entre otra de las cartas de Zaragoza al presidente Juárez detallaba, “dan ganas de voltear los cañones y tirar para dentro”.

Prosiguió con el pedimento de palas y picos para los hombres que acompañaban a Zaragoza, pues la ayuda de la ciudad de México, del Bajío, de Sinaloa y de Oaxaca no llegaba, “con un esfuerzo extraordinario llevaron cañones de Veracruz, cada uno pesaba 700 kilos, y entonces Zaragoza decide enfrentar al mejor ejército del mundo, apoyado por los conservadores mexicanos que querían entregar nuestro país. En la línea de batalla, él les dijo: tenemos enfrente al mejor ejército del mundo, pero nosotros somos los mejores hijos de México”.

*Encabezó Ceremonia Cívica y presenció el Desfile por el 160 Aniversario de la Batalla de Puebla