El feminicidio es una minúscula, pero a la vez gravísima parte visible de la violencia contra niñas y mujeres.

Sucede como la culminación de una situación caracterizada por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las mujeres.

Su común denominador es el género: niñas y mujeres son violentadas con crueldad por el solo hecho de ser mujeres y en algunos casos son asesinadas como culminación de dicha violencia pública o privada.





La violencia está presente antes del homicidio de formas diversas a lo largo de la vida de las mujeres.

Después de perpetrado el homicidio, continúa la violencia institucional a través de la impunidad que caracteriza esos casos particulares, como en México, y la larga cadena de asesinatos de niñas y mujeres suscitadas a lo largo del tiempo.

Los asesinatos de niñas y mujeres han sido perpetrados en entidades federativas con distintos grados, en municipios urbanos y rurales, zonas metropolitanas y suburbanas, regiones fronterizas del sur y del norte, y también en zonas del centro del país.

En 2021 se reportó la cifra más alta de feminicidios en México desde que comenzaron los registros en 2015 con más de 1,000 casos. Los 1,004 feminicidios registrados en México en 2021, un 2.66% más que en 2020, reflejan la alucinante violencia en un país criticado por no atender la inseguridad que padecen las mujeres y por una elevada impunidad en la mayoría de delitos.